La morcilla de arroz da mucho más que un bocadillo o una rodaja a la plancha. Con la misma pieza puedes hacer un aperitivo rápido una tarde de entre semana o un guiso de olla podrida que lleva tres horas al fuego y que merece la pena esperar. En este artículo tienes diez recetas con morcilla de arroz, organizadas del más sencillo al más elaborado, con ingredientes y pasos concretos para que puedas cocinarlas sin vueltas.
Porque sí, la morcilla sirve para mucho más de lo que parece.
Lo esencial
– La morcilla de arroz es uno de los ingredientes más versátiles de la cocina castellana: funciona en recetas rápidas, en guisos de legumbres y en elaboraciones más trabajadas como croquetas o hojaldres.
– La regla de oro para que no se rompa: no pincharla, empezar a temperatura media y no moverla hasta que se suelte sola.
– Para rellenos (croquetas, hojaldre, empanadillas), se usa el relleno sin tripa como ingrediente base.
– En legumbres, añadir siempre al final de la cocción: la morcilla ya está cocida y no necesita más de 10 minutos.
– La olla podrida burgalesa es el plato donde la morcilla de arroz tiene el papel más protagonista.
Las 10 recetas de un vistazo
| Receta | Dificultad | Tiempo | Método |
|---|---|---|---|
| Morcilla a la plancha con pimientos | Fácil | 15 min | Plancha |
| Revuelto de morcilla | Fácil | 10 min | Sartén |
| Tosta de morcilla | Fácil | 10 min | Plancha / tostadora |
| Morcilla al horno con patatas | Fácil | 35 min | Horno |
| Garbanzos con morcilla | Fácil | 20 min* | Cazuela |
| Lentejas con morcilla | Media | 45 min | Cazuela |
| Hojaldre de morcilla y manzana | Media | 35 min | Horno |
| Empanadillas de morcilla | Media | 40 min | Horno / freidora |
| Croquetas de morcilla de arroz | Media | 45 min + reposo | Sartén / freidora |
| Olla podrida burgalesa | Elaborada | 2-3 h | Cazuela |
*Con garbanzos cocidos de bote.
El consejo más importante antes de empezar: cómo cocinar la morcilla sin que se rompa
Antes de entrar en las recetas, hay un par de reglas técnicas que se aplican a todas ellas y que marcan la diferencia entre una morcilla perfecta y una que se deshace en la sartén.
No la pinchas. Nunca. La tripa actúa como envoltura que retiene los jugos y la grasa durante la cocción. Si la pinchas antes o durante, parte del relleno se escapa, la morcilla pierde jugosidad y acaba seca y rota. Resiste la tentación.
Empieza en frío o a temperatura media. Una sartén o plancha excesivamente caliente hace que la tripa se contraiga demasiado deprisa y reviente antes de que el interior se caliente. A temperatura media, la tripa se tuesta gradualmente y aguanta.
Espera a que se suelte sola. En plancha o sartén, la morcilla se pega al principio porque la tripa está fría. En cuanto la parte inferior está bien tostada, se despega sola. Si tiras antes, la rompes. Paciencia: en cuatro o cinco minutos está lista para darle la vuelta.
En cazuela o guiso, añádela al final. La morcilla de arroz ya viene cocida. En una olla de lentejas o garbanzos, no necesita cocinarse durante una hora junto con el resto: con los últimos diez minutos a fuego suave es suficiente. Si la dejas más tiempo, se deshace en el caldo.
Para hojaldre, croquetas y empanadillas, usa el relleno sin tripa. Abre la morcilla, retira la tripa y desmiga el relleno con un tenedor. Es el ingrediente base para estas recetas. La tripa, en este caso, no se usa.
1. Morcilla a la plancha con pimientos
La receta más sencilla y la que mejor muestra lo que da de sí una buena morcilla de arroz. Los pimientos asados equilibran la intensidad del embutido y hacen de este plato una tapa o un segundo perfecto.
Ingredientes (2 personas):
– 2 morcillas de arroz medianas
– 2 pimientos verdes italianos
– 1 pimiento rojo
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal en escamas
Pasos:
1. Corta los pimientos en tiras. Calienta una sartén con un chorrito de aceite y sofríelos a fuego medio con sal hasta que estén blandos y con algo de color. Reserva.
2. En la misma sartén, sube el fuego a medio-alto. Coloca las morcillas enteras y deja 4-5 minutos sin moverlas.
3. Cuando se suelten solas, dales la vuelta. Otros 4 minutos por el otro lado.
4. Sirve con los pimientos por encima y unas escamas de sal.
Consejo: no añadas aceite extra para las morcillas si la sartén ya está engrasada de los pimientos. La morcilla suelta su propia grasa y se termina de cocinar en ella.
2. Revuelto de morcilla
Diez minutos, cuatro ingredientes, un plato que funciona a cualquier hora. El revuelto de morcilla es la cena de entre semana que siempre apetece.
Ingredientes (2 personas):
– 1 morcilla de arroz
– 4 huevos
– 1 cebolleta tierna
– Aceite de oliva, sal y pimienta
Pasos:
1. Abre la morcilla, retira la tripa y desmiga el relleno con un tenedor.
2. Poca la cebolleta picada en aceite a fuego suave hasta que esté transparente.
3. Sube el fuego a medio, añade el relleno de morcilla y saltea 2-3 minutos.
4. Bate los huevos con sal y pimienta, viértelos y remueve a fuego bajo hasta que cuajen al gusto. Apaga antes de que estén del todo cuajados: el calor residual termina el trabajo.
Consejo: para un revuelto más cremoso, añade una cucharada de nata o leche a los huevos antes de batirlos.
3. Tosta de morcilla
La tosta más sencilla que puedes hacer y una de las que más éxito tienen. Funciona igual como aperitivo, como cena ligera o como desayuno contundente de domingo.
Ingredientes (2 personas):
– 1 morcilla de arroz
– 4 rebanadas de pan de hogaza o barra
– Aceite de oliva virgen extra
– Opcional: queso de cabra fresco, cebolla caramelizada, pimiento asado
Pasos:
1. Tuesta el pan en tostadora o en sartén con unas gotas de aceite hasta que esté crujiente.
2. Corta la morcilla en rodajas de 1,5 cm y tóstalas en sartén a fuego medio-alto, 3-4 minutos por lado.
3. Coloca las rodajas sobre el pan. Un hilo de aceite por encima.
4. Opcional: añade una rodaja de queso de cabra o un poco de cebolla caramelizada encima de la morcilla antes de servir.
Consejo: el queso de cabra fresco contrasta muy bien con la intensidad de la morcilla. Si lo añades, ponlo justo antes de servir para que no se derrita demasiado.
4. Morcilla al horno con patatas
Un segundo plato completo que no necesita vigilancia. Mientras el horno trabaja, tú tienes las manos libres.
Ingredientes (2-3 personas):
– 4 morcillas de arroz
– 3 patatas medianas
– 1 cebolla grande
– Aceite de oliva, sal, romero fresco o seco
Pasos:
1. Precalienta el horno a 180 °C.
2. Pela y corta las patatas en rodajas gruesas de 1 cm y la cebolla en medias lunas. Extiéndelas en una bandeja de horno, rocía con aceite, sal y romero y hornea 20 minutos.
3. Coloca las morcillas enteras sobre las patatas. Hornea 15-18 minutos más hasta que la tripa esté tostada y ligeramente inflada.
4. Sirve directamente de la bandeja.
Consejo: las patatas absorben la grasa que suelta la morcilla durante el horneado. Eso las convierte en la parte más sabrosa del plato.
5. Garbanzos con morcilla
Un plato de cuchara rápido si usas garbanzos cocidos de bote. El sofrito de cebolla con pimentón es el puente de sabor que une los garbanzos con la morcilla.
Ingredientes (4 personas):
– 600 g de garbanzos cocidos (bote)
– 2 morcillas de arroz
– 1 cebolla
– 2 dientes de ajo
– 1 cucharadita de pimentón dulce
– Aceite de oliva, sal
Pasos:
1. Sofríe la cebolla picada y los ajos en aceite a fuego medio hasta que estén dorados. Retira del fuego, añade el pimentón y mezcla rápido para que no se queme.
2. Incorpora los garbanzos con un poco de su líquido (o agua con sal si los enjuagas). Deja hervir 5 minutos a fuego suave.
3. Añade las morcillas enteras los últimos 8-10 minutos. No las cuezas más tiempo.
4. Sirve los garbanzos en plato hondo con la morcilla entera o abierta por encima.
Consejo: el pimentón es el alma de este plato. No lo escatimes y asegúrate de que sea de buena calidad.
Pilar, una lectora de Logroño que nos escribe habitualmente, nos cuenta que prepara este plato cada dos semanas en invierno: «Me parece increíble lo que cambia el plato según la morcilla que usas. Con la de Ana María, el caldo coge un color y un sabor que no he conseguido con ninguna otra.»
6. Lentejas con morcilla
Las lentejas con morcilla son uno de los platos de cuchara más satisfactorios de la cocina castellana. Pocos ingredientes, mucho sabor y una textura de caldo que reconforta en cualquier momento del año frío.
Ingredientes (4 personas):
– 400 g de lentejas pardinas (secas)
– 2 morcillas de arroz
– 1 zanahoria, 1 cebolla, 2 dientes de ajo
– 1 hoja de laurel
– Pimentón dulce, aceite de oliva, sal
Pasos:
1. Pon las lentejas en una cazuela con agua fría sin remojar (las pardinas no lo necesitan). Añade la zanahoria entera, media cebolla, el laurel y una pizca de sal. Cuece a fuego medio unos 30-35 minutos hasta que estén tiernas pero enteras.
2. En sartén aparte, sofríe la otra mitad de cebolla picada con los ajos. Fuera del fuego, añade el pimentón e incorpora este sofrito a la cazuela. Mezcla.
3. Añade las morcillas enteras y cuece 8-10 minutos más a fuego muy suave.
4. Rectifica de sal. Retira el laurel y la zanahoria (o déjala si te gusta).
Consejo: las lentejas pardinas no se deshacen y dan un caldo con más cuerpo que las lentejas peladas. Son la variedad ideal para este plato.
7. Hojaldre de morcilla y manzana
Esta es la receta que más sorprende a quien no conoce la morcilla de arroz. La dulzura de la manzana y la textura mantecosa del hojaldre crean un contraste con la intensidad de la morcilla que funciona tanto como aperitivo caliente como como entrante de una cena más especial.
Ingredientes (4 personas como aperitivo):
– 2 morcillas de arroz (relleno sin tripa)
– 1 manzana golden o reineta
– 1 lámina de hojaldre rectangular (de unos 275 g)
– 1 huevo para pintar
– Una pizca de canela en polvo (opcional)
Pasos:
1. Precalienta el horno a 200 °C.
2. Pela la manzana y córtala en láminas finas. En sartén con una gota de aceite, saltéalas un minuto con la canela. No las cuezas del todo: deben mantener algo de firmeza. Reserva.
3. Extiende el hojaldre sobre papel de horno. Distribuye el relleno de morcilla desmigado sobre una mitad longitudinal. Coloca las láminas de manzana encima.
4. Dobla el hojaldre sobre el relleno. Sella los bordes con un tenedor o retorciendo la masa. Pinta con huevo batido.
5. Hornea 20-22 minutos hasta que esté dorado y bien inflado.
Consejo: la golden es más dulce y suave. La reineta aporta más acidez y aguanta mejor el calor. Cualquiera de las dos funciona; la reineta da un resultado más equilibrado.
8. Empanadillas de morcilla
Las empanadillas de morcilla son una de esas recetas que desaparecen del plato antes de que puedas sentarte. Perfectas para compartir, para llevar a una reunión o para preparar con antelación y hornear al momento.
Ingredientes (12-14 empanadillas):
– 2 morcillas de arroz (relleno sin tripa)
– 1 paquete de obleas para empanadillas (unas 16 unidades)
– 1 cebolla pequeña
– Aceite de oliva
– 1 huevo para pintar (si van al horno)
Pasos:
1. Pica la cebolla fina y sofríela en aceite a fuego suave hasta que esté transparente. Añade el relleno de morcilla desmigado y saltea 2-3 minutos. Deja enfriar completamente.
2. Coloca una cucharada del relleno en el centro de cada oblea. Dobla y sella los bordes presionando con un tenedor o con los dedos humedecidos.
3. Para horno: coloca en bandeja con papel de horno, pinta con huevo y hornea a 190 °C durante 18-20 minutos hasta que estén doradas.
4. Para freidora: fríe en aceite abundante a 180 °C hasta que estén doradas por ambos lados. Escurre en papel de cocina.
Consejo: el relleno debe estar completamente frío antes de rellenar las obleas. Si está caliente, las reblandece y se rompen al manipularlas.
9. Croquetas de morcilla de arroz
La croqueta de morcilla es una de las tapas más conseguidas que puedes preparar con este embutido. Requiere un poco más de tiempo que el resto de recetas, pero el resultado justifica la espera. Son mejores al día siguiente de hacerlas.
Ingredientes (20 croquetas aprox.):
– 2 morcillas de arroz (relleno sin tripa)
– 50 g de mantequilla
– 60 g de harina
– 500 ml de leche entera caliente
– Sal, pimienta negra y nuez moscada
– Para el rebozado: harina, 2 huevos batidos, pan rallado
Pasos:
1. Derrite la mantequilla en cazuela. Añade la harina y rehoga a fuego medio 2 minutos removiendo sin parar. Incorpora la leche caliente poco a poco, sin dejar de mover, hasta obtener una bechamel espesa. Sazona con sal, pimienta y nuez moscada.
2. Agrega el relleno de morcilla desmigado a la bechamel fuera del fuego. Mezcla bien. Vierte en una bandeja plana, cubre con film a piel (tocando la masa) y deja enfriar en nevera mínimo 3 horas, mejor toda la noche.
3. Con las manos o con dos cucharas, forma las croquetas. Pásalas por harina, huevo batido y pan rallado.
4. Fríe en aceite abundante a 180 °C hasta que estén doradas. Escurre en papel de cocina y sirve inmediatamente.
Consejo: la morcilla de arroz tiene suficiente grasa para dar sabor a la bechamel sin necesidad de añadir extra. Prueba la masa antes de añadir sal: puede que necesites muy poca.
10. Olla podrida burgalesa
La olla podrida es el plato más antiguo y representativo de la cocina castellana. Aparece mencionada en el Quijote, en el Lazarillo de Tormes y en recetarios medievales. Su nombre no viene de «podrida» en el sentido moderno, sino del castellano antiguo «poderida»: la olla poderosa, la olla de los ricos, la que llevaba carnes de cerdo junto con las alubias.
En la versión tradicional de Burgos, la morcilla de arroz es uno de los ingredientes esenciales. Sin ella, el caldo no tiene la misma profundidad ni el color oscuro que lo caracteriza.
Ingredientes (6 personas):
– 500 g de alubias rojas (remojadas 12 horas en agua fría)
– 2 morcillas de arroz
– 2 chorizos (frescos o curados según preferencia)
– 200 g de panceta fresca o ahumada en un trozo
– 1 cebolla entera, 1 cabeza de ajo, 1 hoja de laurel
– Aceite de oliva, sal
Pasos:
1. Escurre y aclara las alubias. Ponlas en una cazuela grande con agua fría que las cubra bien. Añade la cebolla entera, la cabeza de ajo, el laurel, la panceta y los chorizos. Lleva a ebullición y espuma bien.
2. Baja el fuego al mínimo. Cuece lentamente 1,5 a 2 horas. Durante la cocción, «asusta» las alubias dos o tres veces: añade un poco de agua fría para cortar el hervor y que la piel no se rompa. Las alubias deben quedar enteras pero muy tiernas.
3. Cuando las alubias estén casi listas, añade las morcillas enteras. Cuece 10 minutos más a fuego muy suave.
4. Rectifica de sal. Sirve todo junto en cazuela o reparte en platos hondos.
Consejo: la olla podrida no admite prisas. La cocción lenta y el agua fría periódica son lo que da al caldo su untuosidad. Si tienes cazuela de barro o cocotte de hierro, úsala: mantienen el calor mejor que las cazuelas normales.
Para conocer más sobre la historia y la versión más completa de este plato, puedes leer nuestra entrada sobre el cocido de los siete sacramentos, la preparación más elaborada de la tradición culinaria de Belorado.
Preguntas frecuentes sobre recetas con morcilla de arroz
¿Qué recetas se pueden hacer con morcilla de arroz?
La morcilla de arroz sirve para platos muy distintos: a la plancha o en sartén, en revuelto con huevos, dentro de un hojaldre con manzana, en croquetas, en empanadillas, sobre una tosta, en guisos de garbanzos o lentejas, al horno con patatas o como ingrediente principal de la olla podrida burgalesa. En este artículo tienes las diez más habituales con ingredientes y pasos.
¿Cómo se cocina la morcilla para que no se rompa?
No la pinchas, la pones en sartén o plancha a temperatura media y no la mueves hasta que se suelte sola. En cazuelas o guisos, la añades siempre al final de la cocción, los últimos 8-10 minutos, porque ya viene cocida de fábrica.
¿Se puede usar el relleno de la morcilla sin la tripa?
Sí, y es necesario en recetas como croquetas, hojaldre o empanadillas. Se abre la morcilla, se retira la tripa y se desmiga el relleno con un tenedor. La tripa no se incluye en estas preparaciones.
¿Qué es la olla podrida y por qué lleva morcilla?
La olla podrida es un guiso castellano medieval de alubias rojas con carnes de cerdo. La morcilla de arroz aporta profundidad al caldo y un contraste de textura con las alubias. Es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional de Burgos. Su nombre viene del castellano antiguo «olla poderida»: la olla poderosa.
¿Cuánta morcilla necesito para hacer croquetas para 20 personas?
Para 20 personas necesitarás aproximadamente 40-50 croquetas. Eso equivale a unas 4-5 morcillas de tamaño estándar para el relleno, más los ingredientes de la bechamel (multiplicados por dos respecto a la receta base).
El ingrediente de base importa
Todas estas recetas funcionan con cualquier morcilla. Pero la diferencia entre una buena morcilla artesana y una industrial se nota en el resultado final: en el sabor del caldo de las lentejas, en la textura de la bechamel de las croquetas, en el aroma de la olla podrida cuando lleva horas al fuego.
La morcilla de arroz de Belorado de Ana María se vende en pack de 2 unidades, aproximadamente 1 kg en total, envasada al vacío y con envío refrigerado a toda España en 24-48 horas. Si quieres explorar el catálogo completo de embutidos artesanos, morcillas, chorizo ibérico y salchichón casero, pásate por la tienda de Morcillas y Embutidos Ana María.
El resto lo hacen las recetas.
Morcillas y Embutidos Ana María – Belorado, Burgos.
